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martes, 24 de agosto de 2010

"Julita" (3ra parte) - Mama y Hector-

Querido diario, hola, soy yo, Julita. Hoy te escribo para contarte que al final mi amigo Héctor conoció a mi mama.
El me había dicho que no quería conocerla, pero parece que después quiso, porque hoy a la tarde estuvo en casa.
Todo empezó a la salida del colegio, al mediodía. Mama me paso a buscar. Tarde, como siempre.
Para colmo me re aburrí porque Héctor no había venido a charlar con migo.
No es que todos los días viene, últimamente venia cada dos días más o menos.
Pero estos últimos días no vino ninguna vez. Capas que está ocupado.
No lo sé.

-Hola mi amor. ¿Cómo te fue hoy en el cole?- me preguntó mama cuando llego a buscarme. Ya eran casi las dos y media.
-Bien. ¿Por qué tardaste tanto? Me re aburrí acá sola. Hoy no vino Héctor.
-Llegue tarde porque te iba a venir a buscar tu abuela. Pero a último momento me llamo diciéndome que no puede cuidarte. Así que te quedas con migo. Y no existe el tal Héctor. Deja de inventarte gente.
-¿Por qué nos iba a cuidar la abuela hoy?- yo estaba atrasándome porque mi mama caminaba cada vez más rápido.
-Porque sí. Tengo cosas que hacer.
-Tengo hambre.
-Camina más rápido entonces. Ya casi llegamos. Ahora te preparo algo.

Cuando llegamos a casa me preparó unos fideos con manteca. Estaban medio duros, pero no le dije nada porque no le gusta que le critiquen la comida. Solo papá lo hace. Después mama me mando a dormir la siesta. Yo odio dormir la siesta. Pero me encerró en la pieza y me dijo que me duerma. Valentino no estaba en casa porque tenía una excursión con el cole y llegaba re tarde. Al final como estaba aburrida me acosté y me quede dormida. Cuando me desperté escuche voces en la cocina o el comedor. Golpee la puerta para que mama me abriera, porque tenía muchas ganas de hacer pis.
-Quiero ir al baño ma. Abrirme.
-Ya te abro, espera. Tardo unos minutos. Y volvió para abrir la puerta.-Andá al baño y volvé a la pieza, que estoy muy ocupada y no quiero que me interrumpan.

El baño esta justo al lado de la puerta de mi pieza. Hay como un pasillo. Enfrente de mi habitación está la de mama y papa. Y a la izquierda está el baño. A la derecha está el living comedor y la cocina separados por unas casi paredes. Mama dice que se llaman arcadas. Cuando salí para el baño mire de reojo para ver quien estaba en el living. Y ¿a que no sabes quién era? HECTOR! ¡Héctor estaba en mi casa hablando con mi mama! No lo podía creer apenas lo vi. Pensé que era un espejismo o algo así. Pensé que todavía seguía dormida y que me lo estaba imaginando todo. Entonces me pellizque el brazo y me dolió. Entonces era verdad. Estaba sentado en uno de los sillones del living. Estaba solo, mama seguramente había ido a la cocina. Al principio no me vio. Así que le hice señas desde el pasillo de las habitaciones. Movió un poquito la cabeza y entonces me reconoció. Yo pensé que se iba a levantar a saludarme. Pero se quedó mudo y blanco como una hoja de papel. Estaba inmóvil ahí sentado. Me miraba como si yo fuera un fantasma o algo así. Era re raro. Porque el siempre era re bueno con migo. Siempre me saludaba con un beso y un abrazo de oso. Me acerque para saludarlo. Pero antes de que me pudiera acercar mucho más me detuvo haciendo una señal de negación con la cabeza.

-No deberías estar acá Julita. Volvé a tu habitación.
-No entiendo Héctor. Me dijiste que no querías conocer a mi mama. ¿Que haces en mi casa? No me contesto inmediatamente. Se tomo un rato para pensar que decirme. Como si estuviera inventando una escusa. Seguramente había venido a hablar con mi mama para decirle que no me iba a llevar a jugar con su hija. Me sentí tan furiosa en ese momento porque no había venido a visitarme a la salida del colegio por un montón de días. Ya hora estaba en mi casa y ni siquiera me quiso saludar.
-¿Esa es tu mama? No sabía. Es una buena noticia. Porque somos compañeros del trabajo. Quiere decir que ya nos conocemos julita. Ahora le voy a contar sobre mi hija. A ver si te deja ir a jugar con ella. ¿Qué te parece?
-¡Me parece genial! ¡Y yo que pensé que le venias a decir que no me ibas a llevar!
-bueno, ahora volvé a tu cuanto. Que tu mama y yo estamos ocupados con algo del trabajo. No la hagas enojar. Otro dia de estos paso a saludarte a la salida del cole.
-Chau Hector.

Fui al baño y después volvi a mi habitación. Ya era un poco tarde y seguían hablando. Algunas veces distinguí mi nombre. Me pregunté que estarían hablando de mí. Y por qué al enterarse de que era yo era la hija de mi mama no me dijo que me quedara para hablar los tres. Ya sé que estaban hablando de cosas del trabajo pero después podíamos tomar la leche todos juntos. Más tarde se abrió la puerta y entro Valentino. Ni me saludo y se puso a jugar con los autitos.


...continuara...

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