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martes, 10 de agosto de 2010

"Julita (2da parte) -El amigo invisible-


Querido diario, hola, soy yo, Julieta. Esta es la segunda vez que te escribo, espero que no te hayas aburrido, porque tarde en volver a hablarte. Hoy quiero contarte que mi mama se cree que tengo un amigo invisible. Eso es re de nena chiquita, y yo ya soy grande. Mi amigo se llama Héctor, es un señor grande, que se queda charlando con migo cuando salgo del cole mientras espero a mi mama que me pase a buscar. Ella se cree que es invisible porque él se va antes de que ella llegue, y nunca lo pudo conocer. No me cree que se queda hablando con migo. Es muy bueno, siempre me trae algún regalito. Hoy por ejemplo me regalo un chupetín de esos que le metes el dedo adentro y salen por el otro lado. Re rico. El otro día me dijo que me iba a invitar a jugar a su casa, porque tiene una hija de la misma edad que yo, y que tiene un montonazo de juguetes, y que no tiene a nadie con quien compartirlo porque es hija única. Me dio lastima, pobre. Yo tengo a Valentino, aunque me hace enojar casi siempre. Pero siempre jugamos juntos. Debe ser feo estar todo el día en casa sin nadie con quien jugar.

-¿De donde sacaste la plata para comprar eso?- me preguntó mama cuando llego a buscarme al cole. Yo estaba sentada sobre un banquito al lado del pasto de la entrada del colegio.
Eran como las dos de la tarde, yo salgo a la una del cole, y me quedo charlando con mis amigas hasta que se van con sus papas. Y después me siento en ese banquito hasta que llegue mama. Y casi todos los días viene Héctor a charlar con migo para que no me sienta sola, y se va un ratito antes de que llegue mama.
-Me lo regalo Héctor- le dije mientras trataba de limpiarme lo pegajoso que me había dejado el chupetín en los labios con la manga del guardapolvo.

-No te limpies con las mangas, que está limpio todavía, no te lo pienso lavar otra vez. ¿De nuevo con ese amigo invisible tuyo? Los amigos invisibles no compran chupetines. ¿Otra vez me agarraste plata del monedero antes de salir de casa? Te dije que no hagas eso. Aparte no es hora de chupetín, hay que almorzar- me agarro la mano, y me bajó del banquito. -Dale vamos que es re tarde.

-No es un amigo invisible mama, cuantas veces te lo tengo que decir. Es un señor que habla con migo mientras te espero. Es re bueno, me dijo que un día me va a llevar a jugar con su hija, que tiene mi edad.

- Si si claro. Bueno dale camina rápido que tengo que llegar a casa. Hoy te va a cuidar la abuela.

A mí me encanta cuando viene la abuela a casa. Porque a la tardecita se acuesta dormir la siesta y con Valentino podemos hacer lo que queremos, porque no se despierta por nada del mundo.

Hoy agarramos la harina que había en la alacena y jugamos a la masa. Me re divertí. En un momento Valentino agarro un poco de masa pegajosa y trato de pegármelo en el pelo. Pero no podía agarrarme y en un momento se cayó. Le quité la masa de la mano y se la pegue yo en el pelo a él. Estuvo como media hora debajo de la canilla del baño para que se le fuera. Igual no le quedo bien el pelo. Después miramos un rato los dibujitos y jugamos a los Power Ranger. Yo era la rosa y él era el azul. Como siempre, yo le gané. Después jugamos a la mancha, pero Valentino venia corriendo y se resbalo con un pedazo de masa que quedaba en el piso y se cayó. Empezó a gritar y la abuela se levantó. Cuando vio el lio que habíamos dejado se enojó y nos hizo limpiar todo. Yo estaba re enojada, todo por culpa de Valentino.

Bueno, pero te estaba contando de mi amigo Héctor. Hoy cuando me trajo el chupetín se quedo con migo un montón de tiempo. Porque mama no venia más.

-¿y te gusta jugar con muñecas?- me preguntó.
-No tengo muñecas- le dije- mama nunca me compro ninguna. No es que me re interesen tampoco.
-Mi nena tiene muchas muñecas. Cuando vengas a casa vas a poder jugar con ella. Se van a re divertir. ¿Cómo te fue en el cole hoy?
-Bien, estamos aprendiendo a hacer cuentas. Es un poco difícil para los demás chicos. Pero yo hice todo rápido y me puso un muy bien diez.
-¡Qué bueno!  Aparte de la nena más linda del colegio, parece que sos la más inteligente también.
-¡No soy la nena más linda del colegio! Y tampoco la más inteligente- me había hecho sonrojar-Hay otras cosas que me re cuestan.  Como dibujo.
-Yo te puedo ayudar con dibujo, me encanta dibujar. Ahora me tengo que ir, ya se me hizo tarde.
-No, esperá. Que ya está por llegar mi mama. Así la conoces. Ella se cree que sos un amigo invisible.
-No no puedo. Me tengo que ir Julita. Y a tu mama no le digas lo que hablamos nosotros. Porque si no se va a pensar que estás loca por tener amigos invisibles. Por las dudas no le digas nada. No hace falta que la conozca, porque yo soy amigo tuyo, no de ella. ¿Somos amigos o no somos amigos?
-Somos amigos.
-¿Y qué te dije la otra vez?
-Que no le diga nada a mama- agache la cabeza.
-Entonces no le digas nada. Yo te dije que no iba a entender. Mira lo que pasó. Le dijiste algo y ahora se cree que estás loca.
-Está bien, no le voy a decir más nada. Pero quédate un ratito mas, así la conoces dale. Porfi.
- Ya te dije que no, estoy muy apurado. Otro día acordarte que vamos a que conozcas a mi nena así pueden jugar juntas. Pero no le digas nada a tu mama todavía porque no sé cuando voy a poder. El mismo día te aviso cuando salís del cole.

Después se fue. Y al ratito llegó mama.



                                                           …. Continuará…….


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